El primer mordisco que le di a la acuña fue pegajoso, demasiado pegajoso. Aún conservo residuos de maní y miel condensada entre mis dientes. Las acuñas son dulces empalagosos, que se parecen al piurano cuando recibe a un foráneo, así de buena gente y caballeroso. Es un dulce que más parece un chicle, sí un chicle dulcísimo. Estoy convencido de que quien come una acuña lo hace más por amor a la miel -por alimentar esos bichos que seguro alberga en el estómago, como diría mi madre- más que por saborear cada pedazo de este manjar.
Quienes más consumen este dulce son los chiquillos amantes de los caramelos, pues una persona adulta piensa dos veces antes de llevarse a la boca un dulce tan empalagoso como la acuña, que tiendas como el 2 en 1 ofrecen por 0.70 céntimos. A mí me pareció demasiado empalagosa y casi indigerible. En fin, los reto a que se coman una y luego me cuenten su experiencia.
Por Ralph Zapata
tags: acuñas, azucar quemada, dulces pegajosos, mani, dulces piuranos








Hey mis amigos me piden siempre que grite ¡Acuña, jalea! Es demasiado chistoso y pensandolo bien me sale igualito que los vendedores. En Chiclayo venden lo mismo y también hay algo parecido que se llaman mentas. Si algún día te escapas por allá no dejs de probarla.
La acuña es para paladares bien machos y páncreas recios que soportan cantidades industriales de azúcar. Por eso esos dulces son lo máximo.